En este libro hablo sobre cómo tenemos todo el potencial para ser felices. Hablo acerca de la capacidad necesaria para ver dónde estamos exactamente, qué tenemos y valorarlo, para no perder la perspectiva.
La gratitud como medio para alcanzar un punto óptimo de partida.
También hablo sobre el acto de dar, como realización perfecta en sí misma, sabiendo que dicho acto contiene una gran medida de felicidad: dar pródigamente, porque estamos llenos, somos ricos, de lo que realmente importa: alegría, amor, compasión...
Hay muchas cosas más, en un libro pequeño, condensado, creado para ser conscientes de lo que ya tenemos.
Mediante este libro podemos localizar el punto de partida, es decir: quiénes somos realmente y dónde estamos, lo que nos ayuda a crear el mapa de ruta hacia el dónde vamos. En una ruta para ir a algún lugar, tanto más importante es el punto de partida, cuanto que nos permite calcular y planificar correctamente la forma de llegar a destino.
Estas ideas surgen de una necesidad íntima de encontrar pistas para tener una vida feliz, que no encontraba en los libros de autoayuda tipo Best Seller que en el mercado han arrasado. Siempre me preguntaba por qué no daban herramientas funcionales para recorrer el camino de la felicidad, y también me preguntaba por qué insistían tanto en el bienestar material, en el dinero y la riqueza económica como único medio para ser feliz, para triunfar en la vida. Busqué en los valores y en las enseñanzas orientales, así como en las occidentales para escribir un libro que sintetizara años de estudio y de experiencias personales.
Es un libro que va dirigido a todo el mundo. Me han dicho que hay papás que, con los ejercicios del libro, ayudan a sus hijos a relajarse y juegan con ellos. Hay periodistas, empresarios, psicólogos, electricistas, estudiantes y profesores que me han escrito paras decirme que Bendito Karma les ha transmitido alegría y herramientas. Recuerdo especialmente a una persona que me dijo que, por primera vez, se había podido relajar, con los ejercicios de Bendito Karma, después de haber leído muchos libros sobre el tema.
Espero que el libro llame a las personas que de verdad pueden encontrar consuelo en él, sean cinco o cinco mil, y prefiero que no caiga en manos de gente negativa que nunca encuentran lo que quieren, porque ni siquiera lo saben.
También hablo sobre el acto de dar, como realización perfecta en sí misma, sabiendo que dicho acto contiene una gran medida de felicidad: dar pródigamente, porque estamos llenos, somos ricos, de lo que realmente importa: alegría, amor, compasión...
Hay muchas cosas más, en un libro pequeño, condensado, creado para ser conscientes de lo que ya tenemos.
Mediante este libro podemos localizar el punto de partida, es decir: quiénes somos realmente y dónde estamos, lo que nos ayuda a crear el mapa de ruta hacia el dónde vamos. En una ruta para ir a algún lugar, tanto más importante es el punto de partida, cuanto que nos permite calcular y planificar correctamente la forma de llegar a destino.
Estas ideas surgen de una necesidad íntima de encontrar pistas para tener una vida feliz, que no encontraba en los libros de autoayuda tipo Best Seller que en el mercado han arrasado. Siempre me preguntaba por qué no daban herramientas funcionales para recorrer el camino de la felicidad, y también me preguntaba por qué insistían tanto en el bienestar material, en el dinero y la riqueza económica como único medio para ser feliz, para triunfar en la vida. Busqué en los valores y en las enseñanzas orientales, así como en las occidentales para escribir un libro que sintetizara años de estudio y de experiencias personales.
Es un libro que va dirigido a todo el mundo. Me han dicho que hay papás que, con los ejercicios del libro, ayudan a sus hijos a relajarse y juegan con ellos. Hay periodistas, empresarios, psicólogos, electricistas, estudiantes y profesores que me han escrito paras decirme que Bendito Karma les ha transmitido alegría y herramientas. Recuerdo especialmente a una persona que me dijo que, por primera vez, se había podido relajar, con los ejercicios de Bendito Karma, después de haber leído muchos libros sobre el tema.
Espero que el libro llame a las personas que de verdad pueden encontrar consuelo en él, sean cinco o cinco mil, y prefiero que no caiga en manos de gente negativa que nunca encuentran lo que quieren, porque ni siquiera lo saben.
Además, soy profesor de Artes Marciales y Sistemas de combate, adherido a la Federación Internacional de Artes Marciales con el grado de 6º Dan.
Mi tarea cotidiana consiste en acompañar a mis alumnos a través de un proceso de aprendizaje complejo, y hacerlo de forma que puedan alcanzar resultados estimulantes en el menor tiempo posible.
Disfruto llevando la contraria al sistema de negocio que existe actualmente, en el que lo importante parece ser el cobro de un servicio, habiéndose convertido dicho servicio en un mero pretexto para poder cobrar. A mí me gusta dedicarme a cada persona, enseñándole en grupo pero de forma individualizada, potenciando sus aptitudes y tratando de mejorar los aspectos menos afortunados, equilibrando en la medida de lo posible ambos aspectos.
La gente que me conoce me define según la relación que ha establecido conmigo. En relación a mí mismo, desde mí mismo, no tengo elementos objetivos para definirme, así que diré que, en esencia, estoy a gusto en mi compañía en líneas generales, sin olvidar que tengo mucho que mejorar y pulir para llegar a ser la persona que quiero ser.
Hace algunos años me enfrenté al sistema de enseñanza de algunas Artes Marciales, que rozando en el maltrato, imponían un entrenamiento paramilitar y autoritario. Por otro lado, me consideraron disidente de un estilo que enfoca exclusivamente en el aspecto “mágico”, utilizando argumentos que yo no compartía. El resultado es un estilo de trabajo propio que he ido mejorando con el tiempo y que, ahora, empieza a tener resultados muy positivos a nivel de afluencia de público. Practico lo que se llamaría un Arte Marcial Mixta (MMA), pero sin competición. Este trabajo requiere por mi parte un durísimo entrenamiento físico además de un constante aprendizaje.
Desde los 4 años en adelante, damos una formación completa a nivel de psicomotricidad y socialización, mediante los valores inherentes a las Artes Marciales, como el compañerismo, la empatía, el respeto y la disciplina, pero lo hacemos en un ambiente de amor, no de temor.
Creo firmemente que, en la mayoría de los casos, mediante el cariño se producen aprendizajes muy provechosos. Premiamos el esfuerzo, nunca el éxito. Por lo tanto, personas con más capacidad o menos, son equitativamente gratificadas por el esfuerzo en su aprendizaje. Nuestros Cinturones Negros tienen la obligación de ayudar a los más noveles y a los menos dotados, acompañándoles en los procesos de aprendizaje, estimulando así la humildad, la empatía y el compañerismo.
También estamos teniendo mucho éxito, ya que papás y mamás llegan a practicar junto a sus hijos, tendiendo puentes mediante el Arte Marcial, que ayudan salvar las distancias generacionales: tienen temas de conversación en común, se tocan y juegan, y eso es lo que las familias nos comunican.
El ser un elemento que ayude a mejorar el mundo, aunque sea de forma microscópica, es el motivo por el cual hago mi labor, por el que estudio, medito, escribo y trabajo.
En mis horas libres (que son pocas), me gusta estar en casa en compañía de mi mujer, viendo alguna película, leyendo o jugando.
Web: www.sentodojo.com
En tu medio ambiente, ¿por qué cualidad se te distingue?
Creo que se valora mucho el hecho de haber pasado por muchas dificultades económicas, llegando a vivir situaciones de penuria, y que mis alumnos siempre han tenido en mí una sonrisa y una dedicación que no ha variado según estas circunstancias.
Un sueño que hayas realizado.
Enseñar y acompañar a otras personas, hacerlas sonreír y mostrarles que sí son importantes y no meros números, meras cuotas, meros ingresos. En el proceso, me han publicado un libro.
Un sueño pendiente de realizar.
Extender esta filosofía.
Un libro que te haya impactado …
No puedo elegir solo uno. Pero si tengo que hacerlo, elijo Prometeo encadenado. Narra la historia de alguien que es capaz de sacrificarse por hacer lo que cree que es correcto, enfrentándose a los dioses y a los más atroces castigos con la convicción de que lo hacía por lo que era correcto.
Una película / obra de teatro que te haya impactado…
Aunque es relativamente nueva, Gran Torino, de Clint Eastwood. Un hombre duro, rudo, con una coraza con la que se protege del dolor que causan las relaciones, pero que acaba mostrando que, juzgando a alguien por la apariencia, podemos errar de forma miserable.
Una exposición que te haya impactado …
Estuve en el Museo Vaticano. Allí pude asistir a la más variada muestra de arte de diferentes épocas. Me sentí pequeño, insignificante y maravillado.
Una referencia musical que te haga sentir bien.
Jamás he ido a un concierto. Pero me encanta la música. Mi canción favorita, la que me sirve como anclaje y símbolo es “Warriors of the World”, de Manowar.
Una experiencia que te haya hecho cambiar.
Fui un niño maltratado física y psicológicamente por su padre de forma cruel. Llegado un día, en el cual ya era un poco más mayor, me vi en la tesitura de copiar el comportamiento de mi padre o cambiar radicalmente el patrón. Con todos los esfuerzos que me costó, porque carecía de referentes cercanos, decidí lo segundo, con un “voto a bríos”.
Otros puntos de inflexión significativos en tu trayectoria que desees exponer
Me enamoré de la lectura, de los libros. Soy un lector voraz, así que, de forma natural, me he ido convirtiendo en un estudioso de los clásicos.
Una persona cercana a ti que te haya impactado o enseñado algo valioso …
En primer lugar mi padre, porque él me enseñó muy claramente el camino que no tenía que seguir. Me enseñó a ser fuerte, a no desfallecer y a soportar la frustración y, llegado el caso, el castigo.
En segundo lugar, mi mujer, Patricia, me ha impactado por su capacidad de perseguir un sueño y ser capaz de sortear todas las dificultades, por amor.
Una persona a la que admires …
Luis, mi hermano. Él lleva más de cinco años en Taiwan, China. Allí enseña Castellano. Es un genio, una persona extremadamente inteligente.
Un personaje de la historia que te inspire …
Alejandro Magno. Por su empuje. Porque fue creando sus medios conforme avanzaba, a pesar de comenzar con magros recursos.
¿En qué proyecto estás ahora?
Estoy en plena campaña con mi libro Bendito Karma, publicado por Luciérnaga en España y por Ediciones B en Latinoamérica y Estados Unidos. También estoy trabajando mi nuevo libro (veremos si es publicado) y sigo adelante expandiendo Sento Dojo, nuestra Academia de Artes Marciales.
¿Cuál ha sido tu hallazgo más reciente?
Recientemente he encontrado a un grupo de autores muy interesante, que dedican su vida a mejorar las de los demás mediante sus aportaciones, en algunos casos, geniales. También un libro: ‘Cuando sea feliz’, de Mónica Esgueva, una autora que me ha impactado por un mensaje claro, concreto y tremendamente sabio.
¿Cuál ha sido el hallazgo más importante en tu vida?
Darme cuenta de que ni soy tan poca cosa, ni soy imprescindible. Que simplemente soy y que la identidad que me sirve para vehicular mis acciones no es mi identidad real. Que el ego debe ser trascendido. Que no debemos creernos nuestra propia falacia. Si el ego no es algo que exista de forma inherente, podemos crear el que mejor sirva a nuestras intenciones. En mi caso, el de aportar algo positivo a los que me rodean.
Describe una habilidad natural en ti.
No sabría decirte.
Describe una habilidad que hayas adquirido como consecuencia de un proceso de aprendizaje.
No recuerdo ninguna habilidad que no haya adquirido sin un duro proceso de aprendizaje.
De lo que llevas hecho en la vida, ¿de qué estás más satisfecho?
De dormir con la conciencia tranquila. De haber comprendido que me he equivocado y he perjudicado a personas, pero que puedo, mediante mi desarrollo personal, evitar en adelante esta conducta.
¿En qué consiste tu genialidad? (y desde cuándo eres consciente de ello)
En saber que no solo no soy perfecto, sino que tampoco tengo que gustar. Que mi labor no tiene por qué ser reconocida para que tenga buenos resultados. Hace pocos años que fui consciente.
¿Cuál es tu secreto? (un don, un talento insospechado para los demás, etc)
No lo sé. Muchas veces creo que los ingredientes secretos no existen más allá de la imaginación de los que nos los infieren. Soy una persona más o menos normal.
¿Cómo es tu dragón? (lo heroico en ti, lo que te ha costado más en tu vida, lo que has necesitado vencer, etc, etc…. y qué recursos has desarrollado como consecuencia de ello)
He aprendido que vivía en un sueño. Un sistema económico, comercial, de consumo intemperante. He aprendido que no necesito todas esas cosas que me venden. Que puedo vivir con menos que muchas otras personas y ser feliz. Eso no quiere decir que no me gusten las comodidades, simplemente que una cosa es que algo me guste y otra que dependa de ella para sentirme realizado, satisfecho, feliz...
Un poco de ciencia-ficción: ¿cómo ves la sociedad dentro de 5 años?
No preveo cambios significativos. Si el sistema cambiara, seguirá haciéndolo de forma teratológica.
Hasta que todos nos demos cuenta de que ambicionamos estar siempre por encima de los demás y cambiemos esa forma de vida, los cambios de sistema me parecerán estúpidos. Eso no quiere decir que no haya que luchar; pero el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente.
¿Hacia dónde crees que va la sociedad?
Últimamente leo noticias alentadoras en cuanto a evolución del pensamiento, desarrollo espiritual, ético... Pero es pronto para saber si es una nueva pose o realmente seremos consecuentes. De momento espero que haya de una vez un colapso del sistema que venimos arrastrando. Un sistema corrupto y desequilibrado en el que aún, qué vergüenza, hay niños que mueren por inanición habiendo alimento de sobra para todos. Aún hay empresas que prefieren quemar sus excedentes de producto para que el precio en el mercado no baje. Es lamentable y perverso.
¿Cómo deberían actuar las personas, las empresas y las organizaciones en el siglo XXI?
Con empatía. Pero a todos los niveles.
En esta crisis actual se ha culpado a los bancos (culpables como el diablo), del desastre. Pero hay una parte de responsabilidad en los consumidores, los que hemos aceptado los préstamos y la usura para tratar de llenar nuestros vacíos emocionales y espirituales mediante objetos que no valen lo que cuestan.
¿Qué se debería dejar atrás para que la sociedad, las personas y las empresas funcionaran mejor?
La ambición desmedida.
El ser humano ha sido reducido a la ambición de ejecutar tareas con las que no se siente vinculado, traicionándonos por treinta metafóricas piezas de plata. La era industrial y tecnológica han arrinconado al ser y a su expresión, han alienado la sensación de hacer algo productivo.
Cuando digo productivo no me refiero a construir cosas, sino a que no existe relación entre el trabajo de una persona y el resultado o finalización del producto. Se trabaja para conseguir dinero, con la esperanza de satisfacer las necesidades básicas y después de haberlo conseguido, a construirse nuevas “necesidades” ortopédicas y artificiales para mitigar la sensación de alienación.
No comprendo qué puede llevar a un hombre a coleccionar Jets privados. Aunque intuyo que hay un vacío emocional y existencial que se trata de llenar con cosas así.
¿Te imaginas la política, y los gobiernos de los países, sin partidos políticos?
Lo que no imagino es la persistencia de las ideologías. Hemos llegado a un punto en el que no sólo no tienen sentido, sino que realmente ni existen a efectos prácticos. Nos gobiernan los poderes económicos y nosotros seguimos creyendo en una farsa que nos desune y enfrenta. La ideología que a mí me parece clave, aunque se me tache de simplista, es la de que no podemos realmente ser felices rodeados de infelicidad por todas partes. Que si nos ayudamos, que si nos apoyamos y nos miramos a los ojos sin odio ni rencor, podemos construir una sociedad más equitativa y compasiva. No desde las ideologías que nos separan, sino desde las similitudes, desde las necesidades emocionales y físicas que nos unen.
¿Qué alternativa podría haber si los partidos políticos dejaran de existir?
No lo sé. Hay personas mucho más preparadas que yo para dar respuesta a esta cuestión. Lo único que puedo desear es que dichas personas tengan clara la idea de que, de una vez por todas, se garantice la igualdad de oportunidades y derechos, sustentada en la igualdad de responsabilidades.
Indica algo que necesites cambiar y que esté en tu mano hacerlo.
Mis patrones de conducta erróneos. Aquellos que aprendí y que me dan la fantasía de sentirme seguro en territorio desconocido. Sólo yo puedo cambiarlos.
¿Qué cosa te sacarías de encima?
Ninguna. Lo que debo sacarme de encima es mi sensación con respecto a esas cosas que no me gustan. Debo ser más fuerte y aprender a gestionar mis emociones con respecto a lo que me incomoda.
¿Qué quisieras incorporar a tu vida?
Cultura. Más cultura, para poder entender mejor, para descodificar la realidad que muchas veces interpretamos de forma simple y descuidada porque nos falta la perspectiva que nos da el conocimiento.
Formula una petición cuya consecución necesite de la intervención o ayuda de otras personas.
Construyamos un mundo mejor desde nuestro más inmediato círculo. Desde ahí como una onda expansiva. No nos juzguemos duramente, ni con envidia ni con temor al éxito de los demás: sencillamente colaboremos para hacer algo positivo y sin manipular las creencias de las personas, sin aprovecharnos de su dolor para medrar y ganar dinero.
Una frase o aforismo (propio o ajeno) que te defina.
La que Diógenes de Sinope le dijo a Alejandro el Grande: “Hazte a un lado, me tapas el sol”.





