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domingo 20 de noviembre de 2011

Patricia Abella: practicante de Artes Marciales y co-directora de Sento Dojo, junto a Salvador Badillo

Mi nombre es Patricia Abella Ferrer. Soy Técnico en Informática de Gestión y Técnico Superior en Comunicación y Publicidad por la Escuela de Administración de Empresas de Barcelona (EAE). Dirijo, junto con mi marido y compañero, un centro de Artes Marciales y crecimiento personal en Manresa (Barcelona), donde llevamos a cabo distintas disciplinas marciales japonesas, impartimos cursos y talleres de crecimiento y desarrollo personal, relajación y meditación.

Soy una persona, por lo general, extrovertida, aunque tengo un punto de timidez incorregible. Me gusta observar y aprender y, aunque soy habladora, disfruto en la gran mayoría de las ocasiones del silencio, lo que me permite escuchar y estar atenta a lo que los demás pueden decir (se aprende mucho escuchando). Me gusta tratar con la gente y tengo especial sensibilidad con los niños (a los que doy clases de artes marciales cada día). Creo que ello se debe a que tengo a mi niña interior a flor de piel, lo que me permite conectar fácilmente con ellos. No tengo hijos y no me veo, en un futuro cercano, en disposición de tenerlos, así que, si se me pasa el arroz y me da la vena maternal, tendré que buscarme las habichuelas; aunque si no se ha despertado ya el instinto, dudo que lo haga más adelante. Me gustan mucho los chistes, y soy de risa fácil. Mi círculo de amistades es más bien reducido, pero los que están son los que son y los adoro. Mi familia también es muy reducida y la tengo relativamente cerca, por lo que el trato es fluido y continuo.

Me encanta lo que hago y a ello dedico mi vida y todo mi ser. Disfruto con un buen libro, con una buena película, con una buena charla, con largos silencios, con horas de escritura en libretas diseminadas allá donde voy que recogen los retazos de mis pensamientos y mis sentimientos… La música ocupa un lugar muy especial en mi vida, y es uno de los elementos que siempre van conmigo.



 • En tu medio ambiente, ¿por qué cualidad se te distingue?
Dicen que me reconocen por mi buen humor y mi jovialidad. Y reitero el “dicen”. Aunque me considero una persona optimista y alegre, como todo el mundo, tengo mis momentos, aunque debo reconocer que, incluso en momentos realmente duros he sido capaz de tratar a la gente con una sonrisa y un gesto amable que en ningún momento denotase la difícil situación que estaba pasando. Supongo que soy una risueña incorregible.

• Un sueño que hayas realizado
Publicar uno de mis libros. De hecho, cuando esta entrevista llegó a mí, aún no tenía noticias del asunto, y, de golpe, ha sido no uno, sino dos libros los que se me publican (uno de reiki y otro de relajación). Siempre me gustó escribir pero jamás pensé que pudiera llegar a publicar. Me parecía algo tan lejano e irreal que ni siquiera me lo planteaba. De un tiempo a esta parte decidí echarle valor al asunto y me lancé a la aventura. No estaba en mis manos, sino en el criterio de una editorial que considerase que el libro valía la pena. Y así fue. Aún tengo la sensación de estar soñando…

• Un sueño pendiente de realizar
Un proyecto que está funcionando en un ámbito muy reducido: cambiar el mundo desde mi entorno más cercano. No tanto influir, sino contagiar un nuevo estilo de vida, recuperando valores que se han perdido en la sociedad, ayudar a los niños a subir fuertes, seguros, equilibrados y con conocimiento.

• Un libro que te haya impactado y por qué
“El hombre en busca de sentido”, de Viktor Frankl. Aunque en casa de mis padres siempre hubo libros relacionados con la temática del holocausto, jamás un libro me había conmovido tanto como el del Sr. Frankl. Su visión, su experiencia, la crudeza de la situación y cómo superó la adversidad son un referente de admirar. Creo que es el libro que más me ha demostrado que se puede sobrellevar cualquier situación, por dura y traumática que sea.

• Una exposición que te haya impactado…
Hace algunos años estuve en Londres y tuve la ocasión de visitar la ciudad. Había una exposición en el Tate modern y me decidí a visitarlo. Este emblemático edificio que alberga uno de los museos más reputados del mundo fue, en sus orígenes una central eléctrica. Cuando entré, la gran sala central permanecía en una semi-penumbra y colgado del techo, había una gran esfera rojiza que simbolizaba un sol. Abajo, había un acto en el que los asistentes podían participar, tirados en el suelo, observando una serie de imágenes que se proyectaban en una gran pantalla. Fue una imagen realmente impactante. Sinceramente, no recuerdo lo que se proyectaba en la pantalla, pero esa esfera representando el sol y esas personas en el suelo me hicieron sentir como un nudo en la boca del estómago. Cuando salí, me dijeron que aquel edificio había servido como fábrica de armas durante la Segunda Guerra Mundial. Ahí hubo una sensación como de “mixed-feelings”, que, francamente creo que aún hoy no soy capaz de descifrar.

• Una referencia musical que te haga sentir bien
Aquí sí que me va a ser realmente complicado definirme. La música es algo a lo que soy especialmente sensible. No hay un estilo en particular que me guste más que otro. Me gusta la música clásica, la melódica, disco, rock, heavy… Hay un momento para cada música y una música para cada momento. La utilizo para relajarme cuando lo necesito y para activarme cuando quiero. Es un elemento muy motivador también a la hora de escribir. Así que no sólo me hace sentir bien, sino que me inspira.

• Una experiencia que te haya hecho cambiar. Un punto de inflexión en tu biografía que haya sido decisivo para tu orientación vital y profesional
Tuve un momento muy importante a los 24 años. Sufrí una insuficiencia respiratoria que casi se me lleva por delante. Ahí tuve una percepción diferente de algunas cosas. Me di cuenta más conscientemente de mi entorno. Pero no fue ese el momento más decisivo de mi vida. Lo que pudo ser una “muerte física” no tuvo tanto peso como la “muerte emocional” que sufrí con mi divorcio. Me supuso un gran pesar, tener que dejarlo todo, el que era mi hogar, las personas que, supuestamente, tanto me querían; la presión laboral que acaeció tras ese hecho… Vamos, en resumidas cuentas, me dio la oportunidad de reinventarme, de tomar las riendas de mi vida y decidir qué era lo que realmente quería hacer en este mundo y conmigo misma.

• Otros puntos de inflexión significativos en tu trayectoria que desees exponer
Creo que, desde que “dejé el rebaño” para hacer lo que realmente quería hacer, cada día, cada hora, cada minuto me aportan un punto de inflexión. La percepción de mi entorno, de mí misma, me hacen apreciar todo con una sensibilidad especial, no es tanto como puntos de inflexión, sinó una toma de conciencia de la fluidez con la que se desarrolla la vida.

• Una persona cercana a ti que te haya impactado o enseñado algo valioso
No voy a nombrar sólo a una persona. La primera persona que me ha impactado y enseñado lo valioso de la vida, de las personas, ese ha sido y es mi compañero, Salvador. Con él he podido apreciar el mundo con otro prisma, me ha enseñado el valor que tengo por mi misma y que mis creencias y influencias del pasado habían tapado bajo velos de miedos e inseguridades. No ha sido fácil para mí que me mostraran quién soy en realidad y, muchas veces, ha sido incluso doloroso, pero él ha tenido la honestidad, la confianza y el valor de mostrármelo de ponerme “frente al espejo”. Su ejemplo, de persona que se ha forjado a sí misma, que ha salido adelante de una situación dramática, representa la heroicidad y la autenticidad del espíritu humano.
La otra persona que quiero mencionar es mi hermano. No es amor de hermana si digo que es una de las personas más inteligentes, carismáticas y buenas que conozco. Él es una de las personas que ha hecho posible algunos de mis sueños, con su apoyo y gran generosidad.

• Una persona a la que admires
¿Puedo repetir las dos personas mencionadas en la pregunta anterior? Olvidé decir que los admiro desde lo más profundo de mi corazón.

• Un personaje de la historia que te inspire
Sin duda alguna, Alejandro Magno. Fue un líder nato, ambicioso, tal vez rozando la locura, con una gran inteligencia y un valor que excede lo humano. Muchos lo tacharían de chalado, despiadado y criminal por su afán de conquista y por los cadáveres que dejó a su paso. Pero, por otro lado, su gran fuerza interior, su tenacidad, su capacidad de motivar a su pueblo y a su ejército, la habilidad  para tratar a sus enemigos con excelencia y honor, lo dignifican. Es un claro ejemplo de valor y pasión. Siguiendo sus pasos, Julio César, es también otro personaje histórico emblemático y muy representativo por su capacidad estratégica e inteligencia.

• ¿En qué proyecto estás ahora?
Mi proyecto actualmente es el que llevo desde hace cuatro años con mi compañero Salvador. Una escuela de Artes Marciales donde damos clases de diversas disciplinas a todo el mundo, desde los 4 años hasta la edad que se quiera, además de talleres y sesiones de crecimiento personal, relajación y meditación. Queremos cambiar el concepto de las Artes Marciales, a las que, básicamente por desconocimiento, se las asocia con actitudes de violencia y agresividad. Nosotros enseñamos desde el trato personal y personalizado, inculcando, ya desde la más tierna infancia, valores como el respeto, el compañerismo, el honor, la buena educación, la cordialidad y, sobre todo, la disciplina.

• ¿Cuál ha sido tu hallazgo más reciente?
La capacidad del ser humano por el autodescubrimiento, la introspección. Ver, sentir y percibir en mi ser la posibilidad de cambiar, desde lo más profundo de mi ser, y contagiar con ese cambio, con esa adaptación a mi entorno más cercano. Me doy cuenta que día a día, mi visión se va aclarando. Me he puesto unas gafas, no para ver con los ojos los aspectos materiales, sino para ver con la mente toda la esencia del ser humano y de sus potencialidades.

• Describe una habilidad natural en ti.
Bueno, considero que, desde siempre, he tenido una especial habilidad para la adaptación a las circunstancias. En un principio fue, principalmente, la adaptación en las cuestiones laborales. Me desenvolvía en un ambiente donde mi capacidad de adaptación y polivalencia me fueron realmente útiles. Esas mismas adaptación y polivalencia fueron las que me permitieron darme cuenta que aquel trabajo que realizaba no era para mí, pues yo era capaz de ofrecer y dar mucho más, y necesitaba dar rienda suelta a todas esas posibilidades y oportunidades.

• Describe una habilidad que hayas adquirido como consecuencia de un proceso de aprendizaje
Todas mis habilidades provienen del aprendizaje, y a base de aprender me he dado cuenta que tengo facilidad para enseñar y para ayudar a otros. Lo más interesante del asunto es que esa habilidad sigo desarrollándola, digamos que sigo en el proceso de aprendizaje, y, lo mejor de todo es que quien más me ayuda a aprender son los niños, esos pequeños a los que intento contagiar mi ilusión por la disciplina principal que ofrecemos en nuestro Dojo, Sento-ryu Aikido. Ellos, en su aprendizaje, me enseñan a mí. Eso es ma-ra-vi-llo-so.

• De lo que llevas hecho en la vida, ¿de qué estás más satisfecha?
Obviamente, sólo puedo sentirme satisfecha de lo que he hecho. No me arrepiento de nada. Sólo puedo arrepentirme de lo que aún no he sido capaz de hacer. Por lo demás, me siento satisfecha, porque incluso, los grandes errores que he cometido durante toda mi vida (y no han sido pocos), me han permitido alcanzar este estado de bienestar. No, no he alcanzado la iluminación ni nada semejante. Creo que estoy en el camino, aún tengo mucho que trabajarme y por ello no puedo decir que haya algo que destaque especialmente, porque cada día me aporta algo nuevo, con un matiz por descubrir. Me resulta significativo darme cuenta que he “empezado a vivir con plenitud y conciencia”.

• ¿En qué consiste tu genialidad?
¿Genialidad? ¡Uf, apenas acabo de empezar a andar el camino!

• ¿Cuál es tu secreto?
Si lo cuento, dejará de ser un secreto.

• ¿Cómo es tu dragón?
Mi dragón es aún chiquitín, y necesita unos cuantos pucheros de buen cocido para lanzarse del todo, pero creo que mi dragón es el hecho de intentar superar mis miedos y mis inseguridades a base de darme de bruces una y otra vez contra el suelo. Caerme y volverme a levantar. Recibir un palo y recuperarme para seguir mi camino. Recibir los intentos de desánimo externos para superarlos a fuerza de voluntad y perseverancia. Superar el dolor del crecimiento, no físico, sino mental, porque duele, y mucho, pero aunque es un jarabe amargo, sus resultados son muy dulces. Mirarme al espejo y decir: “¡Que me quiten lo bailao!”. Y saber que lo que hago, lo hago con pleno convencimiento y me siento feliz con ello.

• Un poco de ciencia-ficción: ¿cómo ves la sociedad dentro de 5 años?
Francamente, al ritmo que están sucediendo las cosas y de la forma que se están dando, no me puedo aventurar a hacer una previsión. Tampoco me considero una persona con el suficiente conocimiento de las ciencias sociales y culturales que me permitan una base sobre la que formar una percepción que pueda permitirme, más o menos, pronosticar una situación a cinco años vista. Creo que se respira una sensación de “ganas de cambio”, puedo percibir, por lo que veo en mi entorno más cercano y el que no es tan próximo a mí, ciertas inquietudes y movimientos que parecen querer iniciar una situación que pudiera llevarnos a un nuevo paradigma social. Este cambio, que considero no sólo necesario sino imprescindible, a pesar de todo, creo que requerirá de más de cinco años para que permita apreciar ciertos resultados.
La sociedad de hoy día vive bajo el tormento de uno de los mayores monstruos que nos acucian: el miedo. El miedo impuesto por los organismos oficiales, el miedo generado por las entidades bancarias, siempre amenazantes y amedrentadoras, el miedo a romper ciertos patrones de conducta que resultan dañinos, el miedo a lo que dicen los medios de comunicación, y el peor de todos, el miedo al cambio.

• En esta sociedad en transformación:
-¿cómo percibes la transformación en hombres y mujeres?
-¿cómo deberían actuar las personas, las empresas y las organizaciones en el siglo XXI?
Primeramente quiero decir que no haría diferenciaciones entre sexos. Ambos deben coexistir en armonía y equilibrio y no deben hacer cosas diferentes en pro de la sociedad. Sería mucho más productivo y beneficioso que todos mirásemos en una misma dirección en lugar de mirarnos unos a otros señalándonos y acusándonos de lo que se ha hecho o lo que se ha dejado de hacer, porque entraríamos en rivalidades insustanciales que sólo llevarían a la confrontación y a que la situación se agravara aún más. La auténtica transformación, aunque suene utópico, vendría dada por un “andar juntos” más que en una “asignación diferenciada de tareas”. Creo que todos tenemos unas habilidades y unas potencialidades que son dignas de ser aprovechadas. Que hay grandes personas, tanto hombres como mujeres. Que el mensaje es uno y que sólo hay una dirección: adelante.
Deberíamos dejar atrás rencillas del pasado, muchas de ellas debidas a creencias que nos limitan. Las personas, empresas y organizaciones deberían cambiar los patrones de funcionamiento. La fórmula “ingresos menos gastos igual a beneficios o pérdidas” están totalmente obsoletas (esto se lo debo a una gran persona, Mónica Esgueva, economista y autora de un libro magnífico titulado “Cuando sea feliz”, que dio, en una conferencia una explicación sobre la configuración empresarial del futuro estupenda). Habría que recuperar un sistema de valores que se inculcara desde la más tierna infancia, porque en los niños y los jóvenes está el futuro de nuestra sociedad. Y los mayores deberíamos reciclarnos y “instalar” un sistema operativo actualizado, rescatando esos valores ya olvidados (esto se lo debo a Salvador Badillo, autor del libro Bendito Karma, un libro cargado de inspiración para producir el cambio desde nuestro interior).

Los partidos políticos difícilmente desaparecerán. Lo que está claro es que el hecho de que haya partidos políticos está claro que no garantiza que las personas que se encargan de “gestionar” el país sean todo lo profesionales que los cargos requieren. Más aún, muchos denotan importantes carencias para desempeñar con eficiencia las tareas que se les supone deben asumir. La única solución sería tener personas “especializadas” para manejar el país como una empresa, y ver la empresa como un ser vivo, que cambia, muta, oscila, se adapta (o no), crece y se mueve continuamente. ¿Idealista? Puede ser. ¿Viable? Sí, claro. ¿Que el sistema actual permita este cambio? Albergo serias dudas al respecto.

• Indica algo que necesites cambiar y que esté en tu mano hacerlo
Mi paciencia y impetuosidad. Tengo que templar ambas y equilibrarlas, y no es trabajo de un día, sino tiempo de introspección y autoanálisis.

• ¿Qué cosa te sacarías de encima?
Nada.

• ¿Qué quisieras incorporar a tu vida?
Yo más bien diría Qué no quisiera perder en la vida. Algo que tengo y que espero poder seguir manteniendo es la opción y capacidad de seguir aprendiendo cada día.

• Formula una petición cuya consecución necesite de la intervención o ayuda de otras personas.
Cambiar la sociedad, desde mi entorno más cercano. Contagiando más que influyendo, ayudando a todos aquellos que pueda con mi trabajo y tratando a las personas como lo que son: personas. Buscando valores como la sinceridad, el respeto, el cariño sincero, la honestidad y, sobre todo, la autenticidad.

• Una frase o aforismo (propio o ajeno) que te defina.
Un proverbio chino que dice: “Sólo en la actividad desearás vivir 100 años.”
Una frase que se le atribuye a Alejandro Magno: “Conocerse a uno mismo es la tarea más difícil, porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo sabrá comprender a los demás y la realidad que le rodea.”
Y por último otra frase que me encanta: “Liderar es servir.”

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